Hace un par de días me enteré de que iba a haber en Madrid una huelga de metro. Me han sugerido que busque transportes alternativos, y me han recomendado las mejores opciones disponibles. Con esa información, pude planificar mi agenda del día siguiente. Al despertar, supe cómo estaba cada zona de la ciudad a cada momento, cómo era mejor moverse y por dónde, qué caminos evitar y hasta qué opinaba diferentes personas, conocidas y desconocidas, sobre el hecho en sí y sobre las causas que lo habían originado. Pude formar una opinión personal precisa gracias a los diferentes puntos de vista que pude conocer; y una vez metida en las caóticas calles de Madrid, pude moverme de la mejor manera para llegar a tiempo a todo lo que tenía que hacer.
En ningún momento encendí la TV. No escuché ninguna radio ni leí ningún periódico. Sólo tuve contacto con el mundo exterior a través de Twitter. No me digan que es una pérdida de tiempo. No me digan que sólo genera ruido y que no es útil. De alguna manera, mejora mi calidad de vida.
El tiempo que me hubiera llevado centrar mi atención en la TV -consumiendo publicidad de productos que no necesito y escuchando noticias desactualizadas-, lo invertí leyendo y escuchando exactamente lo que yo quise y cuando yo quise. Tuve libertad de elegir, en todo momento. Eso para mí es calidad de vida.
La anécdota de la huelga es sólo un recorte de un día. Llevo más de tres años en Twitter, justamente cuando me vine a vivir a Madrid. No conocía más que a un par de personas aquí. Pero poco a poco fui armándome un círculo social y profesional que de otra manera me hubiera sido mucho más complicado. He conocido amigos y pareja. He encontrado trabajo, me he cansado y me han animado a seguir. Decidí trabajar por mi cuenta, confiada en que en el fondo no estaba sola, que estaba rodeada de gente que estaba viviendo lo mismo que yo. Hubo gente que me aconsejó, que contrató mis servicios. Hubo quien me recomendó a sus contactos y eso me ha permitido tener más trabajo y más amigos. Y vida social. Y fiestas. Y hasta partidos del mundial en compañía.
No, para mí todo eso no es una pérdida de tiempo.
